BUSCAN HABILITAR LA INTERVENCIÓN DE LAS FUERZAS DE SEGURIDAD EN CONFLICTOS INTERNOS

Los cambios se dan con la excusa de recomponer las relaciones con las Fuerzas Armadas tras el descontento por los salarios. No es novedad que las propuestas del Gobierno en materia salarial son rechazadas por la mayoría de lxs trabajadores. A las insuficientes paritarias que aún no alcanzan los índices de inflación, se suma una fuerte devaluación del peso, que pasó de $18 en enero a $28 en el último tiempo.

Las Fuerzas Armadas no son ajenas a esta situación, y este fue el primer año que el Gobierno no pudo organizar el desfile por el Día de la Independencia, el 9 de julio. Mauricio Macri busca ahora recomponer la situación, prometiendo como tantas veces hizo antes, incorporar tecnología, adiestramiento y capacitación, más la creación de unidades conjuntas entreel Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea-. Al historial de promesas incumplidas, se suma el hecho de las intenciones del Gobierno de disponer de predios como el Tiro Federal, ubicados en zonas que cotizan alto en la Ciudad de Buenos Aires, y que le permitirían generar negocios inmobiliarios millonarios, negocios realizados en el pasado y que nunca han redituado en beneficios para las Fuerzas.

A su vez, los cambios permitirían avanzar en áreas “prohibidas”. El presidente ya había advertido hace tiempo que “necesitamos Fuerzas Armadas que se adapten a las necesidades del siglo XXI y preparadas a las amenazas que hoy nos preocupan“, supuestamente aludiendo al narcotráfico. Sin embargo distintos políticxs han advertido que la verdadera amenaza para el Gobierno es la movilización popular, motivo por el cual vallaron todos los accesos a Casa Rosada con rejas amuradas al piso y las avenidas, permitiendo sellar completamente las cercanías en caso de manifestaciones. El Decreto 727/06 constituye el gran freno para la gestión macrista, ya que inhabilita la actuación de las Fuerzas en conflictos internos, evitando en definitiva un nuevo golpe de estado cívico-militar, con la excusa de un desorden o conflicto interno, como fue durante toda nuestra historia. Decreto que hoy buscan derogar a toda costa y con cualquier excusa.

De todos modos, la línea del Gobierno que busca hacer creer que los cambios son en beneficio del desarrollo militar del país, chocan con las medidas efectivamentes llevadas a cabo. Un ejemplo fue la propuesta inicial de un aumento salarial de tan sólo el 8% para las Fuerzas, evidenciando el desprecio por el servicio que realizan. Gracias al reclamo la propuesta se elevó al 20%, pero cualquiera que conozca del manejo de los sectores sabe que la mayoría de sus trabajadores percibe sueldos ínfimos, cobra bonificaciones y adicionales en negro, se les facturan servicios de alimentación y hospedaje no brindados, y que los vueltos van a los altos mandos, que terminan cobrando jubilaciones de privilegio anticipadas, dictadas por jueces amigos de otras jurisdicciones.

Las medidas se suman a la falta de información certera e inconsistencia de las afirmaciones de lxs funcionarixs, aspecto característico de la gestión de Cambiemos, generando incertidumbre y dejando en evidencia las políticas erráticas que caracterizan al gabinete de Mauricio Macri.

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