“La (in)justicia mediática”

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Desde el 29 de diciembre de 2017, que se conoció la muerte del joven Fernando Pastorizzo (20 años), casi semanalmente el caso apareció en diversos medios de comunicación con una continuidad que no cesó hasta hoy. En el día de la fecha se dictaminó cadena perpetua a Nahir Galarza (19 años), acusándola de “homicidio calificado por ser de una persona con quien ha mantenido relación de pareja”.

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Tapas de diarios “Clarín”, “La Nación”, “Infobae” y “Crónica”

Fueron seis meses de continuó seguimiento y exposición. Notas, entrevistas, informes, todos con una clara perspectiva y un objetivo final ya determinado: la sospechosa, hasta ese momento, para los medios masivos de comunicación ya era la culpable. La función de estos en este tiempo fue convencer e incentivar a que la sociedad acompañe su dictamen autoritario. Como afirma el periodista español, Ignacio Ramonet, “el neoliberalismo terminó convirtiendo a los medios de comunicación en una herramienta de valor comercial que modifica conductas, transforma culturas y guía a las masas hacia una manera de pensar universal.”

 La cobertura del juicio a Nahir Galarza es un ejemplo explícito del patriarcado mediático y judicial. La sentencia se podía seguir en vivo por YouTube, ¿cuándo se hizo de acceso público o se transmitió algún caso de un femicida, abusador o violento? No estoy quitándole culpabilidad a la condenada, sólo intentando analizar este veloz proceso que resolvió tan ágilmente la justicia (y los medios adelantándose). Hagamos un ejercicio, tratemos de recordar el nombre, apellido y hasta la imagen del rostro de algún femicida de los 114 asesinatos a mujeres que hubo desde enero hasta mayo de este año. Inclusive pido un esfuerzo más, acordémonos de algún nombre de las víctimas, su edad, su historia.

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Cuando los medios de comunicación no tienen otra opción y hasta por obligación  y presión social, deben informar y reflejar la situación de violencia, desigualdad y sometimiento en la que nos encontramos las mujeres, las miradas juzgantes se desenvuelven entorno a la víctima (“¿qué hacía sola a esa hora?, “y si se viste así provocativa”). Con el género masculino asesinado en este caso, no sucedió lo mismo. No se lo estigmatizó. Y eso es lo que nunca se debería hacer.

Reitero, esto no es una defensa a Nahir Galarza, sino un ataque a estas herramientas manipuladoras que alimentan a la opinión pública a aumentar ese odio patriarcal y desprecio hacia las mujeres (sin olvidarnos de las personas trans, lesbianas, gay, travestis). Utilizando y sacando provecho hasta de la muerte de un joven, para transfórmarlo en un show mediática.

Ojalá, esta indignación que se despertó en parte de la sociedad, acompañe también en cada femicidioque lamentablemente seguimos sufriendo hasta la actualidad. No olvidemos que cada 32 horas es asesinada una mujer, por el simple hecho de ser mujer.

Si bien los medios de comunicación se unifican al unísono para defender un esquema impuesto de opinión, en las calles siguen retumbando y haciendo eco fuertemente el fervor y la necesidad de erradicar finalmente el machismo, la discriminación y la desigualdad existentes. Así lo refleja la famosa frase que caracteriza la lucha feminista: “el patriarcado no se va a caer, lo vamos a tirar”.

Por Milagros Munne

 

Un comentario sobre ““La (in)justicia mediática”

  1. Excelente Mili!!!! En un todo de acuerdo. Pese a todo, las mujeres vamos abriéndonos camino y demostrando nuestra fuerza y la clara convicción de defender los derechos q vamos adquiriendo.

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