Solo queremos tenerlo devuelta

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“¿Qué es un desaparecido? (…) No puede tener ningún tratamiento especial; es una incógnita. No tiene entidad, no está; ni muerto, ni vivo : está desaparecido” –Jorge R. Videla, 1979-

Por Lautaro Sanseverino

Debates de los más oscuros volvieron a brotar en la órbita de la opinión pública, en torno a la desaparición forzada de Santiago Maldonado; joven viajero y artesano de 27 años capturado por gendarmería el pasado 1 de agosto en Cushamen, Chubut, en medio de un operativo represivo ilegal de la gendarmería nacional sobre una comunidad mapuche. La presencia de la mano derecha de Bullrich en la cartera de seguridad agigantó el manto de sospechas. El conflicto más resonante pasó por la negación de la figura de desaparición forzada, con argumentos y suspicacias que remiten a los tiempos más tristes de nuestra historia política. También se hizo notorio que algunas versiones infames fueron alentadas por parte de las autoridades del ejecutivo en una evidente zancada por desligar a las fuerzas de seguridad y sus cabezas jerárquicas del delito incurrido.

Santiago Maldonado, “el Brujo” –como lo apodan-, mantuvo contacto con al menos cuatro personas entre el jueves 27 y el sábado 29 de julio, previo a su desaparición. Uno de los relatos, inclusive, asegura haberlo trasladado desde la localidad de El Bolsón, Río Negro, hasta el departamento de Cushamen donde habita la comunidad Pu Lof, una de las tantas del pueblo mapuche en disputa desde la Campaña del desierto por la ocupación de las tierras en poder del latifundio multinacional Bennetton Group. La realidad de los hechos desmontó la primera de las operaciones de prensa orquestadas por el gobierno nacional : vincular a los lof –comunidades- con organizaciones armadas con financiamiento externo.. El combate al “terrorismo”, golpeando la puerta 40 años después.

Esta obscena versión es disparada por la propia ministra Patricia Bullrich, de deplorable desempeño en la conducción de las fuerzas de seguridad e inconstitucional comportamiento frente a los hechos aquí comentados. El día 7 de noviembre, la funcionaria garantiza tener “absolutamente confirmada” la relación de la comunidad con la guerrilla RAM –Resistencia Ancestral Mapuche- y sugiere “una construcción política” alrededor de la idea de desaparición forzada. A partir de esa falsa información se encadena un sinfín de versiones periodísticas que pretendieron correr del centro de la escena la falta de respuestas sobre Santiago por la alerta de un foco guerrillero, llegando al punto más insólito a mediados de mes donde un célebre intelectual de la derecha afirma que Santiago habría sido asesinado por los propios mapuches. Una operatoria que bien podría emparentarse con el negacionismo y que pretende arrastrar un “segundo demonio” al relato para equilibrar el accionar represivo.

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Patricia Bullrich Ministra de Seguridad

Otra de las “hipótesis” a las que se avocó el periodismo “de investigación” es la que instalaba que Santiago podía estar de viaje en cualquier otro punto del país, o incluso en el exterior. Se dijo que una cámara de seguirdad lo captó en Entre Ríos, que pasaba a Chile sin dejar registro en la Aduana, que pasó por Tartagal; versiones que describían un Santiago ileso y desprevenido en medio de un clima de tensión. Parecido a aquella perversa idea de que los desaparecidos no eran tales, sino que se habían marchado a pasear por el mundo mientras dominaba el terrorismo de Estado. Las principales plumas de diarios y presentadores de televisión alimentaban estas versiones en medio de las desmentidas y operaban en sintonía con la gélida “cautela” de un gobierno que empezaba a quedar falto de respuestas ante las intimaciones de los múltiples organismos de derechos humanos nacionales e internacionales.

 

Estos últimos señalamientos, por parte de entidades de renombre como la CIDH, la ONU y Amnistía Internacional, empujaron al gobierno a gastar otro cartucho en la batalla simbólica que presentó frente a la sociedad : la de “la politización” del caso, desplegada ahora no en solitario por la mencionada Bullrich y su jefe de gabinete Pablo Noceti –sino por otro altos rangos como el ministro de justicia Germán Garavano, o el secretario de derechos humanos Claudio Avruj. A partir de la sucesión de pruebas contundentes que confirmaban las versiones de los testigos, los movimientos del gobierno a fin de prevenir un giro en la investigación –de “desaparición” como un extravío ordinario a la “desaparición forzada” que implica el ocultamiento del paradero- fue perdiendo fuerza hasta concretarse así el cambio de carátula del expediente el día 24 de agosto.

El tono confrontativo de la ministra y el resto del gabinete viró por una victimización absurda. Los “fines políticos” que escondía la aparente “utlización” buscó poner un hecho siniestro como la desaparición en democracia, en el tono de una embestida a la legitimdad de un gobierno. La maniobra de invocar a la figura de Jorge Julio López como contraposición, probablemente entre las bajezas periodísticas más groseras de los últimos tiempos, encontró una bloqueo inmediato en el testimonio de su hijo, Rubén López, que se encargó de contextualizar correspondientemente los episodios y sumarse al pedido de aparición con vida de Santiago.

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Sergio, el hermano de Santiago Maldonado

El gobierno no ofreció mecanismos de contención a la familia, que según expresaron encontraron una baja perdisposición en la búsqueda, y se avocó por el contrario a la disputa comunicacional y la construcción de su relato en la discusión pública. Por estas horas instalando la amenaza del germen “político” en las escuelas; acusando a gremios docentes y maestros de a pie de funcionar casi como una tropa de adoctrinamiento operando sobre la inocencia de los niños. Campaña a través de un fascista 0-800 para denunciar colegios; aliento a la indignación ante quienes mencionan el caso en ámbitos públicos. Casi como un descendiente del “silencio es salud” y del “de eso no se habla”, funcionarios y trolls convocaron a decir “con mi hijo no”, buscando resignificar la política en el más putrefacto sentido del interés y como una amenaza sobre lo sagrado de la educación de un hijo. Además de canalla, siendo que el caso Maldonado es profundamente político y como tal debe interpretarse, se volcaron una bola esfuerzos y recursos fuera de lo urgente: la investigación, que se volvió desganada y aún incapaz de explicar lo que pasó esa jornada en Cushamen.

Sergio Maldonado, hermano de Santiago, su madre Estela y su cuñada Andrea encabezan el reclamo frente a la corta manta del Estado nacional que trabajó a la inversa de lo requerido para conseguir esclarecimiento. Desde el jefe de operativo hasta Macri, todo el arco del gobierno trabajó para respaldar el accionar de la gendarmería e intentar desligarla. Bullrich, inmolada en esta cruzada, se atrevió a poner “las manos en el fuego” por sus gendarmesal punto de incurrir en quitarle la protección en público a un testigo en pleno Senado. Falta de respuestas y ocultamiento de información por parte de los mismos órganos que en algún tiempo ocultaba listados y no reconocían desaparecidos. Destrato grotesco a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en plena casa de gobierno, las mismas que alguna vez se las trató de “locas”. En el medio, una familia y amigos que desde el desamparo reconstruyen relatos de la personalidad de Santiago mientras aguardan con un halo de esperanza un posible reencuentro.

En treinta días , el presidente Macri, el gobernador Das Neves, el juez Otranto, la ministra Bullrich y todas las autoridades a cargo no pudieron responder estas, entre otras preguntas :

1) ¿Quién otorgó la orden de desalojar la ruta 40 el día 1 de agosto? ¿El juez Otranto? ¿El Ministerio de Seguridad? ¿Los dos, o ninguno?

2) ¿Por qué gendarmaría avanzó con el operativo fuera de la zona ordenada, dentro de los terrenos de la comunidad Pu Lof en Resistencia?

3) ¿Qué hacía y qué rol cumplía Pablo Noceti, jefe de gabinete de Patricia Bullrich, en el lugar del operativo y por qué volvió después?

4) Si los testimonios y las pistas genéticas inicialmente apuntaban a que fue levantado por gendarmería, ¿qué los motivó a no investigar ahí? ¿Qué respuestas guarda la gendarmería?

5) ¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?

 

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