Temer y su guiño al poder: el Senado y la aprobación de la flexibilización laboral

000-qd07x1

Los nuevos gobiernos conservadores y neoliberales que se están instalando en América Latina tienen una misión: acabar con los avances políticos, económicos y sociales de los últimos 30 años, y bajar el piso de derechos de una forma abrupta y violenta para desestabilizar a las organizaciones sociales y los sindicatos que puedan oponerse. Las últimas medidas de estos gobiernos repiten una receta conocida: toma de deuda, privatización, quita de subsidios en los servicios, ventajas impositivas y financieras para las grandes empresas, destrucción de la producción nacional y aumento del desempleo.
En este contexto el Congreso del país vecino votó el pasado 12 de julio una ley que aprueba modificaciones laborales que van en detrimento de los trabajadores y sus derechos, la tan conocida “flexibilización laboral”. La norma fue aprobada por 50 votos a favor contra 26 en contra y 1 abstención. Esta ley le brinda un respiro a Temer, y un respaldo de los sectores económicos, en un momento crítico donde la cámara de diputados debate su posible suspensión, para investigar las denuncias de corrupción que tiene en su contra.
Entre sus medidas, la nueva ley permite ampliar la jornada de trabajo de 8 a 12 horas diarias, evitando a los empresarios pagar las “horas extra”, reducir el tiempo de almuerzo a la mitad, y cortar las vacaciones en tres tramos. Por otro lado los trabajadores que deban recurrir a la justicia por reclamos laborales ya no tendrán el servicio gratuito, sino que deberán pagar a los abogados y los peritos. Pero eso no es todo, con las modificaciones introducidas, las mujeres embarazadas que hasta el día de hoy tenían prohibido realizar tareas en lugares insalubres, tendrán que presentar un certificado médico y sino trabajar normalmente en lugares de grado medio o mínimo de insalubridad.
La justificación tanto de Temer como de Meirelles, su Ministro de Hacienda, es que las nuevas medidas permitirán generar nuevos empleos. Algo así como la promesa nunca cumplida de la “lluvia de inversiones” de su par argentino, Mauricio Macri.
Brasil viene de aprobar un congelamiento del gasto público por 20 años (por una ley promulgada en 2016) y tiene en este momento dos reformas adicionales pendientes de aprobación, la primera que aumenta la edad mínima de jubilación a los 65 años, y otra que congela los concursos de servidores públicos. Habrá que esperar para ver si triunfan los intereses de los sectores económicos, o si por el contrario la resistencia de los trabajadores es suficiente para frenar estas medidas.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s