EN BUSCA DE LA PARIDAD

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Estas nuevas elecciones no escapan a un tema candente que moviliza y cada vez toma más espacios como es la cuestión de género.  A lo largo de nuestra historia nos encontramos con acciones repetidas que fueron produciendo y reproduciendo el destino de nuestras mujeres en la arena política: invisibilización, relegamiento y una serie de mecanismos culturales que llevaron infinidad de veces a omitir la presencia de mujeres en procesos y espacios altamente relevantes.

Las elecciones de octubre próximo vienen movidas, nuevamente la presencia de la ex presidente Cristina Fernandez de Kirchner parece romper los paradigmas conocidos y en ella se concentra la mayor expresión de una lucha que solo acaba de comenzar: el lugar que ocupamos las mujeres en los ámbitos de poder y sobre todo en estas elecciones.

Este 2017 nos trae un cambio en materia legislativa que afecta considerablemente la conformación de las listas de diputados y senadores, particularmente en la provincia de Buenos Aires. Bastión fundamental de cada elección e imán de todas las miradas, la provincia de Buenos Aires que hoy alberga casi un 40% de la población del país, se suma a las provincias de Santiago del Estero, Río Negro y Córdoba, e incorpora a través de la sanción de la Ley 14.848  el criterio de paridad de género en la realización de las listas, la cual prevé la equivalencia del 50% al género femenino y 50% al género masculino en su conformación.

Según un estudio reciente realizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional ATENEA, la Ley 14.848 incorpora tres cambios fundamentales a la Ley provincial Nº 5.109 (Ley Electoral):

  • Artículo 2°: Establece que la listas deben conformarse con una paridad del cincuenta por ciento (50%) del género femenino y otro cincuenta por ciento (50%) del género masculino. Aclara que “No se oficializará ninguna lista que no cumpla estos requisitos.” 
  • Artículo 3°: Establece que las posibles vacancias en las listas se deberán cubrir respetando la paridad de manera que se mantenga el orden de postulación y que en el caso que algún candidato o precandidato no pueda continuar con su candidatura, deberá reemplazarlo una persona de su mismo género.
  • Artículo 5°: Establece que “el género del candidato estará determinado por su Documento Nacional de Identidad (DNI), independientemente de su sexo biológico.” Adecuándose a la Ley Nº 26.743 sancionada en el año 2012.

Este mismo estudio da cuenta que de las 38 Comisiones de la Cámara de Diputados, solo 12  son presididas por mujeres, lo que equivale al 32% del total y en el  caso del Senado provincial, son 8 las presidentas al frente de Comisiones Permanentes representando un 31% del total. Estos datos dan cuenta del desafío constante que tenemos por delante, las leyes que hasta el momento fueron en busca de la paridad, en estas elecciones concreta, convirtieron el piso mínimo que la ley exige para la inclusión de mujeres en un techo máximo, adoptando así una actitud excluyente en la aplicación de las cuotas.  Hasta el momento fueron contados con los dedos de una mano los casos en que encontramos más mujeres de las que la ley estipula como cupo en las listas. Esto demuestra la resistencia y la constante obstinación a ceder espacios de poder, lo mismo pasaría si nos ponemos a buscar en cuántos casos han encabezado listas mujeres, lo cual cambiaría efectivamente la composición de los recintos.

En relación a la distribución de los cargos esto se refleja más claramente en casos como los de las provincias antes mencionadas, a más de 15 años de la sanción de la ley de paridad (50%-50%), en el caso de Córdoba, hay 29 mujeres legisladoras sobre 70 bancas (41,42%); en Santiago del Estero hay 18 sobre 40 (45%) y en la provincia de Río Negro, 21 legisladoras sobre un total de 46 (45%).

Los  casos antes mencionados son claves para poder efectivamente dimensionar el proceso de cambio que implica la modificación de las leyes de no estar acompañadas de una real intención de incorporar al género femenino en espacios de poder y decisión.

El objetivo es claro, lograr revertir la subrepresentación que tenemos hoy las mujeres en el ámbito político. Esta ley orientada a lograr una representación femenina y el ejemplo que en estas elecciones dará la provincia de Buenos Aires allanan un camino en el que objetivo parece difícil, pero no imposible

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